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Fue también en el año 1952 cuando Jack Strauss, el presidente
de Macy's de Nueva York -los grandes almacenes más importantes
del mundo-, aprendió a jugar a Scrabble durante sus vacaciones.
El juego le entusiasmó de tal manera que al volver a Nueva York
pidió a su Departamento de Juegos que le mandaran unas cuantas
unidades. No existen testimonios de cómo sucedió todo, pero el
hecho es que su Departamento de Juegos tuvo que confesar que no
vendían Scrabble... ¡hasta ese momento!
Macy's no sólo empezó a vender Scrabble, sino que apoyó una
campaña de promoción del juego que cautivó a miles de personas.
En 1953, aunque la cifra de producción había aumentado a 6.000
unidades por semana, Brunot se dio cuenta de que no podía satisfacer
la extraordinaria demanda de Scrabble, así que cedió la licencia de
fabricación a Selchow and Righter, el fabricante de juegos líder en
Estados Unidos, que precisamente lo había rechazado unos años antes.
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