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Los Brunot empezaron vendiendo el juego en el salón de su casa
de Newtown, en Connecticut.
Brunot compraba las piezas para fabricar el juego y las montaba
con ayuda de su esposa. Al principio, sólo fabricaban 18 unidades
diarias, debido al trabajoso proceso de estampar las letras en
las fichas de madera una por una.
Durante 1949, el primer año de producción del juego por parte
de los Brunot, montaron y vendieron 2251 juegos, perdiendo 450$.
En los años siguientes, continuaron luchando y trabajando duro
para comercializar el juego.
En 1952 seguían perdiendo dinero, por lo que empezaron a
pensar en abandonar el proyecto y Brunot se tomó unas
vacaciones para considerar el futuro de su empresa.
Al volver, se encontró con una agradable sorpresa: una
avalancha de pedidos, debido a que los que lo habían adquirido
lo recomendaban con entusiasmo a sus amigos y conocidos. Había
llegado el momento de trasladarse a un local más grande, así
que se mudaron a un colegio abandonado cercano a su casa de
Connecticut.
En el último trimestre de 1952 se vendieron 37.000 unidades de Scrabble.
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