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Durante un tiempo, Butts consideró la idea de fabricar y comercializar
el juego con sus propios medios, pero pronto se dio cuenta de que no
tenía espíritu de empresario y volvió a su trabajo como arquitecto.
Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, Butts abandonó el desarrollo
del juego hasta 1948
Y en ese momento se produjo un hito en la historia del juego,
protagonizado por James Brunot, amigo de Butts y uno de los
primeros en recibir uno de los juegos Criss-Crosswords que
Butts había fabricado con sus propias manos.
James Brunot y su esposa creían firmemente en el juego y
decidieron arriesgarse a comercializarlo. James Brunot no
sólo creía en el juego, sino que disponía del tiempo y del
espíritu empresarial necesarios para embarcarse en esta
aventura comercial.
Así que Butts y Brunot llegaron a un acuerdo: a cambio de
dar la autorización a Brunot para fabricar el juego, Butts
recibiría un royalty por cada juego vendido.
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