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Así que decidió inventar un juego en el que intervinieran una
mitad de suerte y otra mitad de habilidad, y a finales de 1931
ya había dado con la idea inicial del actual Scrabble, un juego
al que denominó Lexico.
Lexico se jugaba sin tablero de juego, y los jugadores anotaban
puntos en base a la longitud de las palabras que iban formando.
Se obtenían puntos adicionales por utilizar letras poco comunes
(B, F, H, M, P, V, W, Y) y un mayor número de puntos adicionales
por utilizar las letras más inusuales (J, K, Q, X, Z).
La manera como Butts calculó la frecuencia de aparición de las
letras en su lengua y el correspondiente valor de cada una de
ellas fue mediante un riguroso análisis de la portada del New
York Times.
Llegó a la conclusión de que el juego resultaba muy fácil si
se incluían muchas "S", así que redujo el número a 4.
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